La actividad física influye en genes vinculados al riesgo cardiovascular

La actividad física influye en genes vinculados al riesgo cardiovascular
Todos conocemos el hecho de que realizar ejercicio físico de una manera periódica nos puede ayudar con muchos aspectos de la salud, regulando de una mejor manera nuestra salud cardiovascular y ayudándonos a disminuir el sobrepeso entre otros beneficios.

El poder de la actividad física

Pero en la actualidad mediante un estudio se ha llegado a la conclusión de que el ejercicio influye directamente en nuestra genética para llevarnos a una mejor salud. En este artículo te contaremos por qué la actividad física se correlaciona con nuestra actividad genética. Todos los indicadores y los estudios realizados por la medicina a lo largo de las décadas, han dado como resultado que la actividad física influye directamente en la mejoría de muchas de nuestras funciones del organismo. El hecho de quemar grasas mediante el ejercicio puede traer como consecuencia una baja del colesterol en nuestra sangre, y esto ayuda directamente a que no se tapen nuestras arterias, evitando de esta manera algunos riesgos de enfermedades cardiovasculares. Esto es sabido hace mucho tiempo, sumado a la generación de endorfinas que nos ofrece la actividad física, beneficiosa para muchas otras funciones y vitalidad, pero en la actualidad se han realizado otro tipo de estudios que han lanzado como resultado que la actividad física también generan determinados cambios en nuestro ADN.

¿Cómo es esto?

Estos cambios fueron descubiertos por un grupo de investigadores del Hospital del Mar, que profundizando un poco más en el concepto del ejercicio físico como un factor de beneficios frente a las enfermedades cardiovasculares, llegaron a una conclusión de que no solamente el ejercicio contribuye a un mejor ritmo cardíaco, sino que existen cambios de tipo genético que se produce cuando mantenemos una rutina deportes constante a lo largo de nuestras vidas. Una exponente del grupo de investigadores que ha llegado a esta conclusión explica que no es que haya un cambio específico en alguna de las letras del ADN, sino que cambia la lectura del cuerpo frente a estas letras, gracias a lo cual se genera una mejor producción de proteínas de las que favorecen a no contraer enfermedades de tipo cardiovascular. A estos cambios de lectura se los denomina metilación, y significan una modificación en lo que los profesionales denominan como “transcripción genética” algo que puede variar sin la necesidad de que esto implique un cambio en el ADN de las personas.

¿Qué gen se modifica?

  • La actividad deportiva influye en la modificación de un gen que tiene principal vinculación en los triglicéridos, que son la forma que tiene el organismo de obtener energía en forma de grasa, además de influir en una zona de nuestra cadena de ADN a la que se la vincula con el envejecimiento.
  • El estudio tiene como objetivo un acercamiento aún mayor a la comprobación de esta teoría que se viene teniendo en cuenta de que la actividad física es buena para el organismo y por eso es tan recomendada en el ambiente de la medicina, para la mejora de la salud de los pacientes.
  • Asimismo, este estudio también provocó un acercamiento a la influencia del ejercicio físico en otro tipo de afecciones, que también tienen que ver con una desregulación en la cantidad de triglicéridos de nuestro organismo, afectando mediante la acumulación indebida de placa y enfermedades como la arterioesclerosis.
  • De esta manera fue que llegaron a la conclusión de que la actividad física tiene una gran influencia en la reducción de inconvenientes de tipo cardiovascular, aunque todavía no se ha llegado con certeza a saber las razones fundamentales de la mejoría. Algo que seguramente será material de estudio de las próximas investigaciones.

¿En qué consistió el estudio?

  • El estudio realizado por el INIM y publicado en un boletín de Medicine and Science in Sports And Excercise, tuvo principal enfoque en el fenómeno que mencionamos anteriormente denominado Metilación, y se ha procedido al análisis de unas 400.000 estructuras genéticas de cerca de 2500 personas voluntarias de entre 35 y 75 años.
  • Entre todos estos voluntarios, existían personas con una mayor y una menor actividad física y mediante este mecanismo se ha comprobado que la metilación no tiene un carácter progresivo con un aumento de los niveles de ejercicio.
  • Esto quiere decir que en determinado momento de la realización constante de ejercicio no existe una diferencia de metilación que esté vinculada a mayor actividad.
  • Pero no son los únicos indicadores que lanzó este estudio, ya que también se trató de medir las consecuencias de la contaminación, de la alimentación y de la presión arterial, algo que hizo de este un estudio integral, que fue costeado por diferentes institutos que buscaban información acerca de estos indicadores.
  • El coste de cada uno de estos estudios fue de entre unos 300 y unos 500 euros por cada persona investigada.

La confirmación de los cambios de estructura

Este estudio también significó la corroboración de otros estudios, que hace ya un tiempo venían investigando que al fin de cuentas, el ADN no es completamente inmodificable como se imaginaba hace algunos años. Esta pequeña docilidad del ADN tiene que ver con ciertos hábitos y con sus cambios. Ya se había concluido en un resultado de modificación cuando se investigó a pacientes con tabaquismo, entre otros. Esto es la confirmación de que el ejercicio físico es una de las actividades más saludables que podemos llevar para sentirnos bien y para prevenir las enfermedades que pueden surgir en nuestro corazón.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *